Los número 7 y 8 apoyando a SRM: Los hermanos sandinistas Mejía Godoy con su música adoctrinaron a toda una generación, venerando al FSLN y odiando al “Yankee Enemigo de la Humanidad”, destapando a sandinistas anti Ortega un post a la vez.

Nadie, pero nadie ha hecho un análisis sobre el impacto que tuvieron los hermanos Mejia Godoy en la sociedad nicaragüense en los años que le sirvieron al partido sandinista en manos de los comandantes, nadie ha hecho un estudio sobre la influencia de sus canciones en la psiquis del joven nicaragüense que abrazaban con romanticismo la revolución o la guerra en el SMO en los años ochenta, cantando sus canciones y con amor “revolucionario” iban al campo de batalla a morir por una causa que no era de ellos; nadie ha tenido el valor de hacerlo porque si lo llegaran a hacer tocarían a “iconos culturales” y no pueden desprestigiar sus nombres, y el valor que los opositores de Ortega les han dado, no se le puede poner fecha, el 18 de Abril no fue una fecha para olvidar sus canciones ideologicas por oponerse a Ortega y la masacre que este perpetro junto a su mujer.

Pero aquí, con el poco tiempo que tenemos para estos menesteres, nuestra colaboradora, María Libertad Nicaragua, nos da una reseña de quienes fueron estos dos sandinistas dentro de la revolución; su música ayudó a lavarles el cerebro a miles de jóvenes que se creyeron el cuento que sus canciones transmitían o que si no se lo creyeron les levantaba el ánimo para seguir y tratar de sobrevivir un día más, no importa la razón, los hermanos Mejía Godoys han sido un cáncer cultural dentro de la sociedad nicaragüense.

Los hermanos Carlos y Luis fueron unos de muchos nicaragüenses sandinistas que dieron la firma apoyando a Sergio Ramírez Mercado, la lista de todos los sandinistas la puede leer AQUÍ.

Estamos desenmascarando a cada uno de ellos para aquellos que no conocen su procedencia sandinista, son muchos, pero poco a poco iremos publicando sobre cada uno de los firmantes. Pueden leer AQUÍ sobre Irving Larios, agente del Ministerio del Interior (MINT) durante los años más represivos de la Revolución Sandinista y AQUÍ pueden leer sobre la progresista Martha Patricia Molina, que llama a los opositores del sandinismo y de todos los que participaron dentro del sandinismo, “opositores de opositores”, en otras palabras, si nos oponemos a Sergio Ramírez, Irving Larios y a los hermanos Mejía Godoy, somos “opositores de opositores”; en realidad somos opositores de los sandinistas, de todo los sandinistas, de los años ochenta, los noventa y los de hoy.

Y no es que Carlos Mejia Godoy y su hermano no hayan firmados cartas anteriormente defendiendo a sandinistas o en este caso a la revolución, el 20 de diciembre de 1983 firmaron una carta junto a todos los “intelectuales” de esa época, incluyendo a la Chayo Murillo y Sergio Ramírez, donde pedían a otros zurdos intelectuales del mundo que intercedieran por Nicaragua, que en parte decía: “Si ya hemos dicho que nuestras verdaderas fronteras son Dario y Sandino, hoy proclamamos que la conciencia universal a través de los pueblos, a través de ustedes, ensanchará sin límite alguno nuestras fronteras morales.”, lea la carta completa pulsando AQUÍ.


LOS MEJÍA GODOY PUSIERON LA BANDA SONORA PARA QUE LA MUERTE DE MILES DE JÓVENES DEL SMO PARECIERA POESÍA Y HEROÍSMO


“Crítica objetiva y contundente a los hermanos Luis Enrique y Carlos Mejía Godoy, por ser los responsables directos de uno de los engaños culturales más prolongados y perniciosos en Nicaragua.”

Por María Libertad Nicaragua


Carlos Arturo Mejía Godoy nació el 27 de junio de 1943 en Somoto, departamento de Madriz, Nicaragua. Es el hermano mayor del cantautor Luis Enrique Mejía Godoy. Hijo de Carlos Mejía Fajardo (músico y constructor de marimbas) y María Elsa Godoy (maestra y artesana), se formó en un ambiente familiar ligado al folclore nicaragüense. En los años 60 trabajó como locutor, actor y libretista en radio.

Carlos Mejía Godoy no solo ha sido prolífero con sus canciones de propaganda sandinista, también en cuanto a su prole: 9 hijos de varias relaciones, entre las que se encuentra la ex esbirro de la tenebrosa Seguridad del Estado Maritza Castillo, que participó en el complot contra el Padre Bismarck Carballo.

En 2006, Carlos Mejía Godoy fue candidato a la vicepresidencia de Nicaragua por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), acompañando Edmundo Jarquín, yerno de la expresidente Violeta B. de Chamorro, que se presentaba como candidato a la Presidencia.

Carlos Mejía Godoy fue un colaborador activo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) antes y después del triunfo de la “Robolución” de 1979. Sus canciones jugaron un rol importante en la propaganda y movilización durante la insurrección y la década de los 80. Ha compuesto cientos de temas, muchos con fuerte contenido político y social. En los últimos años ha vivido en el exilio en Estados Unidos, tras participar en las protestas contra la dictadura sandinista Ortega-Murillo, sus antiguos aliados.

Luis Enrique Mejía Godoy nació el 19 de febrero de 1945 en Somoto, departamento de Madriz, Nicaragua. Es hermano del también cantautor Carlos Mejía Godoy. Inició su carrera musical en Costa Rica a finales de los años 60. Formó parte del grupo Los Rufos (1968) y luego desarrolló una carrera como solista con canciones de corte social y protesta.

Entre 1973 y 1979 fue responsable de la Oficina de Cultura de Vida Estudiantil en la Universidad Nacional de Heredia, Costa Rica, y participó en el Movimiento de la Nueva Canción Costarricense. Tras el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, regresó a Nicaragua e ingresó al Ministerio de Cultura dirigido por el cura sandino-marxista Ernesto Cardenal. Fue un colaborador activo del gobierno sandinista durante la década de 1980, período en el que produjo música que apoyó y promovió la revolución, la guerra y el proyecto político del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Luis Enrique sigue activo como cantautor. En el 2018 se autoexilió en Costa Rica. Ha mantenido posiciones públicas de apoyo a figuras del sandinismo histórico, incluyendo a Sergio Ramírez Mercado, ex dictador de la primera dictadura sandinista (1985-1990).

Luis Enrique Mejía Godoy y su hermano Carlos Mejía Godoy son dos de los músicos más talentosos que ha producido Nicaragua. Sin embargo, esa misma calidad artística los convierte en responsables directos de uno de los engaños culturales más prolongados y perniciosos del país.

Ambos fueron colaboradores entusiastas y orgánicos del sandinismo desde antes del asalto al poder por parte del grupo terrorista FSLN en 1979. Sus canciones no fueron meros acompañantes románticos de la guerrilla: fueron instrumentos de propaganda y reclutamiento. Temas como “Ay Nicaragua, Nicaragüita”, “Un Gigante que Despierta” o “Guitarra Armada” no solo celebraban la resistencia, sino que romantizaron la guerra, la violencia y el enfrentamiento armado como algo épico y necesario.

Mientras miles de jóvenes nicaragüenses, de 16-22 años, fueron utilizados como carne de cañón, para mantener en el poder a los nueve forajidos de la Dirección Nacional del FSLN, los Mejía Godoy ponían la banda sonora que la muerte pareciera poesía, heroísmo y un objetivo a alcanzar. Esa misma música ayudó a justificar y embellecer una revolución que derivó en otra dictadura: censura, servicio militar obligatorio, confiscaciones, persecución a la Iglesia, más de 50 000 muertos en la guerra de los 80 y un proyecto totalitario que hoy sigue cobrando víctimas.

Ambos cantautores mantuvieron una postura tibia o directamente cómplice durante mucho tiempo. Y en fechas recientes, firmaron el “manifiesto” para expresar apoyo público al criminal sandinista Sergio Ramírez Mercado, exdictador de la primera dictadura sandinista (1985-1990), es decir, del mismo régimen que consolidó el poder, militarizó el país y sentó las bases del autoritarismo actual.

Apoyar a Ramírez no es un gesto literario inocente. Es legitimar a quien fue parte central de una dictadura sandino marxista y atea, que luego, bajo Ortega y Murillo, evolucionó hacia la dictadura familiar que hoy padecemos.

Los hermanos Mejía Godoy han utilizado el arte para blanquear su responsabilidad histórica. Usaron su enorme talento para promover la guerra y el fanatismo revolucionario, y hoy, con su silencio selectivo o apoyo explícito a figuras del viejo régimen, siguen contribuyendo a dividir y confundir a Nicaragua en lugar de pedir perdón por la parte que les corresponde en el desastre.

La música que une pueblos también puede servir para engañarlos. En este caso, lo hizo. Y el costo lo pagaron (y lo siguen pagando) generaciones enteras de nicaragüenses. Su arte merece reconocimiento. Su rol político e histórico merece un juicio severo. Ambos son, sin duda, trovadores de la tragedia nicaragüense.

Las canciones de los Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina, son explícitamente violentas, militaristas y de propaganda armada y se concentran en el álbum Guitarra Armada (1979). Encontramos canciones como El Garand, Qué es el FAL, Las Municiones, Carabina M-1; Los Explosivos — Instrucciones sobre cómo fabricar y usar explosivos caseros. Además, Un Tiro 22, Memorándum Militar 1-79.

Muchas de estas canciones funcionan como propaganda directa de guerra: romantizan el combate armado, enseñan sobre armas y explosivos, y convierten la violencia revolucionaria en épica popular.

Analizamos brevemente las letras de las canciones y constatamos lo siguiente:

  • 1- Uso de lenguaje campesino para que gente sencilla aprendiera a desarmar y armar el arma escuchando la canción.
  • 2- Constatamos la manipulación ideológica del campesinado en favor del sandinismo marxista y bélico.
  • 3- Glorificación del arma: el Garand es presentado como “la ley” entre los fusiles. Se le da un estatus casi mítico, superior, como símbolo de poder y “justicia” revolucionaria.
  • 4- Objetivo político claro: no es solo conocer las armas, sino usarlas para matar al “opresor” (la Guardia Nacional somocista). La música convierte el acto de armar un fusil en un ritual colectivo y “heroico” para asesinar.
  • 5- Lenguaje sexualizado: los Mejía Godoy usan expresiones de connotación sexual como “tornillo macho”, “el que hace de la mujer”, “resorte matrimonial”, entre algunos ejemplos.
  • 6- Estrategia de manipulación cultural sandinista: convertir la guerra en algo popular, cercano y hasta festivo. Mientras los jóvenes aprendían a disparar en la montaña, la radio y los cassettes difundían instrucciones precisas envueltas en música folclórica.

Muchas de las canciones de los Mejía Godoy son propaganda militar e ideológicas disfrazadas de folclore. Funcionan como un arma psicológica y pedagógica: enseña, motiva y legitima el uso de la violencia armada contra el enemigo político. Pocas veces en la historia de América Latina un cantautor ha sido tan explícito en poner su arte al servicio de la instrucción bélica, el terrorismo y la muerte.

La música de promoción de guerra de los Mejía Godoy (especialmente el disco Guitarra Armada de 1979) podría ser censurada o fuertemente restringida en muchos contextos actuales por su contenido violento y sexista. Ya que se usa la metáfora sexual explícita para referirse a las piezas del fusil. Otras canciones del repertorio usan lenguaje burdo, codificador de la mujer y humor “de macho” en contexto de guerra.

El talento artístico no otorga inmunidad para convertir la música en instrumento de muerte. Los Mejía Godoy no fueron trovadores. Fueron trovadores de guerra. Y su obra bélica debe ser tratada como tal: con restricción legal, advertencias obligatorias y reprobación pública sin complejos.

María Libertad Nicaragua


Hay miles de sandinistas que todavía defienden a los Mejía Godoy, y jamás dejaran de hacerlo, sabiendo muy bien el mal que le hicieron a toda una generación, no importando las pruebas que se les presente o restrieguen en sus caras, como este zurdo de abajo.



Le tocan a su héroe y ya se le salen las perradas sandinistas.



Explícalo con lo que sea, pero a como lo expliques no puede haber justificación alguna sobre la adoctrinamiento que causo con su música a miles y miles de jóvenes y no tan jóvenes.


Pero el brother te lo puede explicar:




Se puso retrechero y no lo iban a perdonar, sus amigos sandinistas no lo iban a perdonar…y él lo sabía.



Y LOCUIN ayudándole para vender su “arte”.



Se esta quedando sin plata y es por eso por lo que hace conciertos en la USA y le ayudan personas como LOCUIN para salir del stress de estar sin billete en el país que una vez el llamo “enemigo de la humanidad”.



Nicaragua perdió más y miles de vidas en el proceso y él nunca dijo nada, que se lo harten los leones.



Desde el levantamiento popular de abril en el 2018, los Mejía Godoy han ganado más prestigio entre los sandinistas que los admiran y solamente tenes que ser anti Ortega para pertenecer al Club y entre sandinistas de la vieja guardia como Sergio Ramírez y ellos se defienden, así como defendieron a Ramírez apoyándolo con sus firmas.

Nadie con decencia puede pertenecer al club podrido llenos de apologistas y de criminales sandinistas, haber firmado la carta reafirma una vez más lo asqueroso que son todos ellos.

Está mañana Nicaragua Investiga publicó un post donde sale Bayardo Arce admitiendo que Sergio Ramírez estaba a cargo del gobierno sandinista en los ochenta, y sólo con esa afirmación es suficiente para despreciar a Sergio Ramírez Mercado y a todos los que los apoyan.




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