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Chile y la transición a la “verdadera democracia”

Por Hader González 

El miércoles 11 de marzo, José Antonio Kast, de 60 años y líder del Partido Republicano de Chile, asumió el poder en el palacio presidencial de la moneda, tras obtener un contundente 58% de los votos en diciembre pasado contra la candidata comunista respaldada por el gobierno de izquierda, Jeannette Jara, con una plataforma centrada en mano dura contra el crimen e inmigración ilegal.

Durante su primer discurso desde el balcón de La Moneda y en su ceremonia de investidura, Kast afirmó que el país le fue entregado en “peores condiciones de las que podía imaginar”.

También detalló los puntos críticos que, según su visión, definen un deterioro del estado chileno:

Señaló que las finanzas públicas están debilitadas y que el país enfrenta una crisis de crecimiento.

Denunció el avance del crimen organizado y la desprotección de las familias chilenas.

Calificó a la administración saliente, dirigida por el comunista de Gabriel Boric como una de las “más corruptas” y mencionó que muchas instituciones fueron ignoradas o mal administradas.

Ante este diagnóstico, anunció la implementación de un “Gobierno de Emergencia” como medida para sacar al país adelante y “servir al pueblo chileno”.

El nuevo mandatario chileno enfatizó que señalar esta realidad “no es un eslogan”, sino la base para las reformas profundas que busca implementar dentro de su periodo presidencial.

Kast firmó previo a su discurso por la noche desde La Moneda seis decretos, siendo probablemente el más importante el “Plan Escudo Fronterizo”, que ordena a los ministerios de Defensa e Interior “gestionar cambios legales para desincentivar la inmigración irregular”; “modificar las reglas del uso de la fuerza para generar más herramientas contra el ingreso clandestino”, y “la construcción de barreras físicas para sectores requeridos”.

El segundo decreto, titulado “Política Nacional de Cierre Fronterizo”, el que instruye a los ministerios de Defensa, Interior y Bienes Nacionales a “incrementar los medios militares” en la frontera norte del país, “mejorar la vigilancia mediante drones y sensores optrónicos” y una “mejora de las comunicaciones”.

También, nombró al vicealmirante (r) Alberto Soto Valenzuela como Comisionado presidencial para la Macrozona Norte, con la misión de implementar el “Escudo Fronterizo”; coordinar a la Policía de Investigaciones (PDI), Carabineros y Fuerzas Armadas, combatir el narcotráfico y los delitos transnacionales en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, y proponer medidas contra la migración irregular.

El republicano, quien en su discurso por cadena nacional aseguró que “recibimos el país en peores condiciones de lo que esperábamos”, también firmó un decreto de “Auditoría total” a la administración saliente de Boric que incluye “a todos los ministerios e instituciones del Estado”, mecanismo que establecerá “una línea de base técnica y política que permitirá que cualquier irregularidad sea detectada y denunciada de inmediato bajo una lógica de gestión de emergencia y probidad”.

Kast firmo otro decreto que busca acabar con la famosa “permisología”, lenta tramitación de permisos por parte del Estado que sería la culpable de frenar la inversión en el país.

Dicha instrucción busca destrabar a la brevedad “51 recursos de reclamación pendientes que enfrentan retrasos administrativos fuera de todo plazo legal, bloqueando una inversión de USD 16.000 millones”.

Por último, firmo un decreto con relación a la reconstrucción post-incendios, asunto que quedó en manos del ministro de Vivienda, Iván Poduje, y la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, a quienes encargó acelerar la construcción de viviendas en las regiones de Valparaíso, Ñuble y Biobío.

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