El número 17, destapando a un sandinista anti Ortega un post a la vez: Oscar Rene Vargas y su firma al servicio del Vice Dictador Sergio Ramírez Mercado.


Los medios de comunicación anti Ortega en el exilio con el perfil sesgado a la izquierda le han dado un megáfono, para diseminar sus opiniones a muchos ex sandinistas, sandinistas que tuvieron que ver mucho con la tragedia que vive Nicaragua; todos los sandinistas que se le revelaron a Ortega o la Murillo como es el caso de Oscar René Vargas, son recibidos con los brazos abiertos para que den su opinión sobre el contexto político que vive Nicaragua, usan sus voces para dar opiniones y marcar la agenda anti Ortega, sin marcar el anti sandinismo, sandinismo que el pueblo pide a gritos que tiene que desaparecer.

No prestan atención al pueblo, prestan atención a las reglas que ellos en sus entrevistas, con Café Con Voz o Miguel Mendoza, el patán del periodismo nicaragüense, tienen alineadas sobre el anti “orteguismo”, no contra el sandinismo, porque no son anti sandinistas, son sandinistas y es por eso, por lo que, entre ellos se apoyan.

Oscar René Vargas junto a otros sandinistas como él apoyaron a que Sergio Ramírez fuera puesto en la Silla L en la RAE; sabíamos que se la iban a otorgar, con firmas de los sandinistas o sin las firmas de ellos, pero al firmar nos dimos cuenta de que cada uno de ellos se distanciaron de Ortega, pero no del sandinismo.

Apoyar a un criminal como Sergio Ramírez Mercado, lo ha demostrado, primero sandinistas y después el resto.

Ese apoyo entre ellos es el salvoconducto para no tener problemas judiciales en el futuro, ya que todos ellos se defenderán de cualquier acusación.

Oscar René Vargas fue parte del mismo aparato criminal en el cual participó, él y Sergio Ramírez, entre los dos se tapan sus “errores” revolucionarios.

La historia no se borra y aquí esta una parte de la biografía de René Vargas, en la cual participó:


Por María Libertad Nicaragua

Oscar René Vargas, exasesor de la Dirección Nacional sandinista y cofundador del FSLN, firmó (junto a más de 200 intelectuales) un respaldo público a la candidatura del ex vice dictador criminal Sergio Ramírez Mercado a la Real Academia Española (RAE)

Oscar René Vargas Escobar es un “sandinista histórico”, sociólogo, economista, historiador, analista político y escritor nicaragüense, nacido en 1946 en el barrio San Sebastián de Managua.

En los años 60, Oscar René Vargas inició su actividad política contra la dinastía Somoza. Fue cofundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En 1967, junto a su hermano Gustavo Adolfo Vargas, salvó la vida de Daniel Ortega al esconderlo y sacarlo de una casa de seguridad rodeada por la Guardia Nacional. Tuvo una relación muy cercana con los hermanos Daniel y Humberto Ortega Saavedra, criminales de lesa humanidad.

Cuando el grupo terrorista FSLN asaltó el poder en 1979, Vargas se convirtió en asesor político de los 9 forajidos de la Dirección Nacional del FSLN hasta 1990, cuando el sandinismo perdió las elecciones frente a Violeta B. de Chamorro.

En 2007, en los inicios de su regreso al poder, Daniel Ortega lo nombró embajador de Nicaragua en Francia. Al mismo tiempo, Ortega destituye a tres ministras militantes del FSLN.

Tras la destitución de las tres ministras, Vargas critica a Ortega en una entrevista al diario La Prensa y Ortega lo destituye de su cargo como embajador en Francia.

Sin embargo, de 2008-2009, lo nombran asesor principal del cura sandinista Miguel D’Escoto Brockmann cuando este fue el presidente durante la 63ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

Antes de romper relaciones con el dictador Daniel Ortega, Oscar René Vargas ya había roto con Rosario Murillo.

Según una entrevista al diario La Prensa, publicada en abril 2026, Óscar René Vargas contó que, en 2006, Rosario Murillo le pidió escribir un libro criticando a la familia Chamorro y a las “oligarquías”. Vargas se negó y el libro lo escribió finalmente Orlando Núñez Soto con el título “La oligarquía en Nicaragua”, (octubre de 2006), poco antes de las elecciones que llevaron a Daniel Ortega de vuelta al poder.

En 2008 se distancia de Daniel Ortega. Según sus propias palabras, en la misma entrevista de abril 2026, concedida a La Prensa, Vargas afirma que, en 2008, ocurre su ruptura con Ortega. Entonces, el cura sandinista Miguel D’Escoto Brockmann organizó una cena en su casa e invitó a Ortega y a él para reconciliarlos, pero sin éxito.

Durante décadas Óscar René Vargas se ha presentado como un intelectual crítico, analista y hasta víctima del autoritarismo. Sin embargo, hay una parte oscura de su biografía que parece querer olvidar o minimizar: su rol activo y de alto nivel en el proyecto sandinista que instauró una dictadura represiva y genocida en Nicaragua.

Al ser cofundador del FSLN, y, lo más grave, actuar como asesor político de la Dirección Nacional del FSLN, el máximo órgano de poder del régimen, entre 1979 y 1990, demuestra su responsabilidad en la instauración de un sistema represivo, corrupto y criminal que, bajo el argumento de “defender el proyecto revolucionario”, justificaba sus repudiables y abominables crímenes.

Bajo esa dictadura que él asesoraba directamente, se persiguió, encarceló y ejecutó sumariamente a cientos de miembros de la Guardia Nacional y opositores. Hubo ejecuciones extrajudiciales reconocidas incluso, por funcionarios sandinistas en los primeros años de la revolución. Miles de nicaragüenses fueron desterrados, expropiados o forzados al exilio por razones políticas o económicas.

Hubo represión violenta y masacres de comunidades indígenas Miskitas en la Costa Caribe, con relocalizaciones forzadas, quema de aldeas, ejecuciones, violaciones de mujeres y adolescentes y miles de refugiados hacia Honduras.

Se implantó un sistema de control social, censura a la prensa, tribunales populares, racionamientos; un aparato de seguridad que vigilaba y castigaba a los opositores al sandinismo. La economía fue destruida por estatizaciones masivas, hiperinflación y una guerra civil que dejó decenas de miles de muertos.

Oscar René Vargas no era un simple militante de base. Era parte del círculo que tomaba y justificaba las decisiones. Hoy critica con dureza a Daniel Ortega y Rosario Murillo por “convertir el sandinismo en una dictadura familiar”. Pero esa deriva autoritaria no nació en 2007 ni en 2018: ya estaba presente en los años 80, cuando él era asesor de la Dirección Nacional.

El culto al poder, la intolerancia a la oposición y la justificación de la represión en nombre de la “revolución” son males que el sandinismo cultivó desde su fundación en 1961.

Es fácil condenar el somocismo (que también fue represivo y corrupto). Lo difícil es reconocer la propia responsabilidad en haber ayudado a reemplazar una dictadura por otra, con banderas distintas, pero métodos similares: persecución de opositores, exilios masivos, control de instituciones y empobrecimiento del país.

Su arrepentimiento tardío o su evolución hacia el criticismo no borra la responsabilidad histórica. Nicaragua sigue pagando las consecuencias de aquel experimento que él ayudó a construir. Muchos nicaragüenses que sufrieron prisión, pérdida de propiedades, muerte de familiares o exilio en esa época merecen que reconozca, sin atenuantes ni excusas revolucionarias, el inmenso daño causado.

Criticar solo a Ortega-Murillo mientras blanquea a figuras del sandinismo histórico, es ignorar que el problema es estructural: concentración de poder, ideología marxista-leninista, incapacidad de recibir críticas, culto a la personalidad, represión.

Apoyar honores internacionales a exfuncionarios de la primera dictadura sandinista de los 80 envía el mensaje de que los crímenes de esa época (ejecuciones extrajudiciales, asesinatos políticos, confiscaciones, censura, economía destruida) son perdonables o secundarios. En otras palabras, Vargas está defendiendo la normalización de la impunidad para él y sus compinches del MRS y asociados.

Vargas se exilió en Costa Rica en 2018 tras una orden de captura por sus críticas a Daniel Ortega y Rosario Murillo. Regresó a Nicaragua en noviembre de 2022 y fue encarcelado en El Chipote. Sus antiguos amigos lo acusaron de “conspiración”, “provocación a la rebelión” y “propagación de noticias falsas”.

Formó parte de los 222 presos políticos desterrados y desnacionalizados en febrero de 2023 hacia Estados Unidos. Aunque el gobierno comunista de Pedro Sánchez le otorgó la nacionalidad española, actualmente reside en Costa Rica.

La coherencia intelectual exigiría que pidiera perdón explícito a las víctimas del sandinismo de los 80, no solo que se victimice ahora bajo el orteguismo-murillismo.



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