Los hijos no son culpables del pasado de sus padres, ni de sus errores…pero.

Israel Lewites, el sobrino del asesinado Herty Lewites, dice no tener problema de sentarse con los hijos de los de los que una vez torturaron a su padre, cuando tenía 16 años, dice que fue “un tal Silva Reyes”.  

Creo que, lo que dice, lo dice en el contexto de buscar acercamiento con quien sea con tal de llegar a una solución a la problemática nicaragüense; su propuesta, aunque muy ejemplar y cristiana, no se puede aplicar en lo que se vivió y se sigue viviendo bajo el régimen sandinista de Daniel Ortega y la Chayo Murillo, desde 1979. Y no la crítico

Entiendo que queramos solucionar el problema político de Nicaragua, pero no sentándose con criminales de lesa humanidad, no es la solución.

Respeto la opinión de Israel, pero no puedo apoyar un “diálogo” con asesinos. O mejor dicho, no se debe dialogar con asesinos. Mi opinión, una opinión que compratimos miles de nicaragüenses.

En otro punto en cual se concuerda es cuando dice que, “No se puede responsabilizar a nadie por crímenes de sus familiares…”, pero tampoco se puede obviar que si esos familiares, están alineados al pensamiento político de sus padres o familiares, las cosas no son a como se ven.

No son culpables de los errores de sus padres, pero de alguna manera quieren seguir los pasos de sus progenitores, usando la bandera del cambio o el cambio generacional usando una ideología apaciguadora, progre, con colores diferentes y sin ganas de ser torturadores cómo sus padres.

Si sé que mi padre o madre fueron parte de algo horrendo en el pasado, no tengo la culpa de nada, por eso, no seguiría sus pasos para enmendar el pasado y peor aun queriéndolo hacer con otra bandera, pero que al fin y al cabo es casi lo mismo, la única separación es el método de hacer las cosas, los resultados pudieran ser iguales.

Una madre de Abril del 2018, una madre de los años ochenta, una madre no importando la época.

No dice eso, pero cada uno de nosotros interpretamos sus palabras a como nos queramos.

Los hijos de Ortega, asumo no son asesinos, pero son cómplices de las barbaridades de sus padres y ser cómplice es hacerse de la vista gorda, solamente porque son sus padres.

La complicidad arrastra muchas culpas, no pensar que un delito sucedió, no es querer admitir lo culpable que pudieran ser mis padres, sabiendo muy bien que ocurrió.

A eso me refiero.

Otra prueba más que los culpables están por todas partes por negación a la verdad.

Los hijos disfrutaron todo los beneficios de sus padres mientras estos estaban en el poder y de repente un buen abril del año 2018, se dieron cuenta que todo estaba mal y aun así, usando una bandera distinta a la de sus padres, para querer separarse, pero que se distingue con la separación entre Daniel y la ideología que ellos profesan, no los hace menos cómplices.

La cuestión es complicada, pero no tanto para no entender que si los hijos de los que me han hecho daño, siguen en la misma línea de sus padres, pero más suave, no los hace culpables pero los hace cómplices, peor aun cuando siguen abanderando la misma ideología de los que los engendraron.



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