Cómo los sandinistas traicionaron a Nicaragua con la promesa de una nueva República. Nueve criminales, unos vivos otros muertos y otros sandinistas exiliados sintiéndose traicionados por Ortega/Murillo, una robolución que ayudaron a construir, destruyendo a una nación.


La Prensa ha sido un diario sandinista, sus dueños han sido sandinistas y su forma de hacer periodismo los delata de ser sandinista, y es irónico pues esa empresa ha sido objeto de los abusos sandinistas desde 1980 hasta la fecha. El Diario de los Nicaragüenses, aunque con el lema de Pedro Joaquín Chamorro, otro sandinista, “Nicaragua volverá a ser República”, juega a los dos bandos. Han sido críticos a los sandinistas y al mismo tiempo le tapan sus chanchullos a sandinista exiliados, y eso se debe que el desprecio no es al sistema sandinista que los ha sacado de circulación, sino que es al hombre que lidera ese partido que los ha sacado de circulación.

Odian al hombre, pero no odian al sistema que sostiene al hombre. ¿Qué onda no?

La Prensa: “Cómo los Ortega Murillo traicionaron la revolución para instaurar su dinastía”



La Prensa con su titulo te hace pensar que la Revolución que ha dejado muerte, pobreza, exilio, hambre, confiscaciones, corrupción, enriquecimiento de la familia Ortega/Murillo y de sus secuaces que protegen sus abusos, fue en su momento una buena revolución, hace creer que la revolución fue felicidad para el pueblo nicaragüense una vez que pasó la euforia de la derrota de Ortega.

La misma Prensa fue señalada de contrarrevolucionaria, desde Barricada su director propagandístico, Carlos Fernando Chamorro les volaba reata.

Los Ortegas no traicionaron a la revolución, la revolución nació para traicionar, ese fue su propósito desde que tomaron el poder; los sandinistas todos traicionaron a Nicaragua.



Es lo que hace La Prensa, hacen piruetas para limpiarle la cara a los sandinistas que le ayudaron a Ortega a preservar el poder.

Hay un guerrillero anónimo que es citado en el artículo de La Prensa que dice que “Ortega y Murillo traicionaron el proyecto revolucionario”, o sea que, si Ortega y Murillo no hubieran “traicionado”, la revolución, ellos estuvieran gozando del poder que Ortega les quitó, pero sin Ortega.





Exactamente, desde que nació, nació con la semilla del mal.







Para que eso no suceda hay que, desde el primer momento que se forme un nuevo gobierno, hay que formar una Constitución que dicte, que familiares de un presidente en funciones no puede tener cargo electivo ni mucho menos público y que después de dos periodos presidenciales se podría postular algún familiar de un ex presidente.



Nicaragua fue traicionada por nueve hombres y un sequito de ignorantes que se creyeron el cuento de ser salvadores del pueblo, cuando en realidad fueron verdugos del pueblo que esperaba un gobierno que no abrazara un sistema de izquierda que los marginara o que los hundiera en la pobreza. El engaño, la traición de una revolución que nació maldita porque los padres de esa revolución también eran malditos y los que quedan siguen siendo malditos.

47 años de sufrimiento es culpa de cada uno de ellos y se merecen cada minuto de exilio, porque su proyecto de muerte que fue creado entre traicioneros le esta pasando la cuenta, cuenta que el pueblo nicaragüense que no quiere mas sandinismo se las cobrara el día que el asesino Daniel Ortega y su maldita mujer sean derrocados.




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